La climatización del hogar se ha convertido en una de las decisiones energéticas más importantes para las familias españolas. Durante años, la caldera de gas ha sido la solución por defecto para calefacción y agua caliente sanitaria. En 2026, sin embargo, la aerotermia se ha consolidado como la alternativa más rentable a medio plazo para la mayoría de viviendas unifamiliares.
La pregunta que muchos propietarios se hacen es clara: ¿merece la pena cambiar una caldera de gas por aerotermia? La respuesta depende del tipo de vivienda, del consumo actual, del aislamiento, de la zona climática y de las ayudas disponibles. Aun así, si se analiza el coste total durante la vida útil del equipo, la aerotermia suele ofrecer un ahorro considerable frente al gas.
En este artículo comparamos ambos sistemas con los precios reales que publicamos (una instalación de aerotermia cuesta entre 6.000 € y 14.000 € según potencia, marca y configuración), el consumo esperable, las ayudas vigentes en 2026 y el tiempo de retorno. Y también te decimos cuándo NO te compensa: preferimos perder una venta a instalar algo que no te sale a cuenta.
El contexto de 2026: por qué esta comparativa ya no se decide igual
Hace unos años la comparativa se resolvía mirando solo el precio del kWh de gas frente al de la electricidad. Hoy hay tres factores que han cambiado el cálculo:
1. El gas sigue siendo un precio que no controlas. Es un combustible importado y cotizado en mercados internacionales: su precio se mueve con la geopolítica, los impuestos y la regulación. En los últimos años los hogares españoles han vivido subidas y bajadas bruscas en la parte variable de la factura, además del término fijo que se paga aunque no se consuma. Con aerotermia el consumo pasa a electricidad, que sí puedes producir en parte tú mismo con fotovoltaica y desplazar a las horas más baratas del día.
2. La electricidad tiene ahora tramos horarios y autoconsumo. Con tarifas por periodos (punta, llano y valle) y la posibilidad de programar la producción de agua caliente, una bomba de calor puede trabajar en las horas más económicas o directamente con la energía del tejado. Una caldera de gas no admite ese juego: consume lo mismo a cualquier hora.
3. La regulación europea empuja fuera de la combustión. La directiva europea de eficiencia energética de los edificios marca la salida progresiva de las calderas de combustible fósil y ha retirado el apoyo público a la instalación de calderas fósiles autónomas. Traducido a tu caso: nadie te va a obligar a tirar la caldera que tienes, pero las ayudas y los incentivos ya no van hacia ahí, y el valor de reventa de una vivienda con sistema de combustión frente a otra con clase energética alta se separa cada año un poco más.
La diferencia clave: cómo generan calor
La principal diferencia entre ambos sistemas está en la forma de generar calor. Una caldera de gas quema combustible para calentar agua, que después se distribuye por radiadores o suelo radiante. En cambio, la aerotermia extrae energía térmica del aire exterior y la aprovecha para calentar o refrigerar la vivienda. No genera calor únicamente mediante electricidad, sino que multiplica la energía consumida gracias a una bomba de calor.
Por cada kilovatio eléctrico consumido, un sistema de aerotermia puede producir entre 3 y 5 kilovatios térmicos, dependiendo del equipo y las condiciones. Esto significa una eficiencia muy superior a cualquier caldera convencional.
Eficiencia real: menos consumo del que parece
Este punto es clave. Aunque la electricidad pueda parecer cara, el consumo real de la aerotermia suele ser mucho menor porque necesita menos energía para conseguir el mismo confort. Por cada kilovatio eléctrico consumido, un sistema de aerotermia puede producir entre tres y cinco kilovatios térmicos, dependiendo del equipo y de las condiciones de trabajo.
Su eficiencia puede superar ampliamente a la de una caldera de gas tradicional. Al consumir menos energía y poder combinarse con placas solares, la aerotermia ofrece más control sobre el gasto energético.
El coste de la factura: gas vs aerotermia
En una vivienda media, una caldera de gas supone un gasto anual importante, concentrado en los meses de invierno. Además, el precio del gas es variable y puede verse afectado por factores internacionales, impuestos y cambios regulatorios.
La aerotermia depende de la electricidad, pero al consumir mucha menos energía —y al poder combinarse con placas solares— ofrece más control sobre el gasto. En instalaciones bien dimensionadas, el ahorro en climatización y agua caliente llega hasta el 75%.
Un caso típico de los que estudiamos: una vivienda de 150 m² que paga 2.400 € al año con gas baja a menos de 700 € al año con aerotermia. En una comparativa más conservadora, 2.200 €/año de caldera de gas frente a 650 €/año de aerotermia son 1.550 € de ahorro anual. No son cifras publicitarias: son el orden de magnitud que sale en los estudios que hacemos, y en el tuyo puede ser mayor o menor según aislamiento, uso y zona climática.
| Factor | Caldera de gas | Aerotermia |
|---|---|---|
| Inversión inicial | 1.500 – 3.500 € | 6.000 – 14.000 € |
| Ahorro anual estimado | — | Hasta un 75 % |
| Vida útil | 10 – 15 años | +20 años |
| Refrigeración incluida | No | Sí |
| Mantenimiento | Mayor (combustión) | Sencillo |
| Ayudas vigentes en 2026 | No aplicables | Deducción IRPF: hasta 3.000 € (tramo del 40 %) o hasta 9.000 € (tramo del 60 %) * |
| Compatible con fotovoltaica | No | Sí (máximo ahorro) |
* Sujeta a requisitos, y los tramos son excluyentes entre sí: se aplica el que corresponda a tu obra según el certificado energético. Lo explicamos en detalle más abajo.
Inversión inicial y tiempo de amortización
El coste inicial es el punto donde la caldera de gas parece tener ventaja. Una caldera cuesta aproximadamente entre 1.500 y 3.500 euros, mientras que una instalación de aerotermia se sitúa entre 6.000 y 14.000 euros, dependiendo de la vivienda, la potencia necesaria, el depósito de agua caliente sanitaria y la adaptación del sistema de emisión. Publicamos esa horquilla porque casi nadie del sector lo hace, pero el precio cerrado sale del estudio previo: antes de darte un precio, hacemos el estudio.
Fijarse solo en el precio inicial lleva a una decisión equivocada. La rentabilidad real se calcula con el ahorro anual, la vida útil del equipo, el mantenimiento y las ayudas. El tiempo de amortización habitual está entre cinco y ocho años, y se acorta si se aprovecha la deducción del IRPF, la bonificación del IBI o si la vivienda tiene fotovoltaica. Existe además financiación hasta 10 años: en muchos casos la cuota mensual es inferior al ahorro que genera la instalación, de modo que el cambio no exige desembolsar el importe de golpe.
Mantenimiento y vida útil
Las calderas de gas requieren revisiones periódicas, control de combustión y comprobaciones de seguridad. Al tratarse de un sistema que quema combustible, necesita más atención para garantizar un funcionamiento seguro. La aerotermia también requiere mantenimiento, pero suele ser más sencillo y con menos riesgos asociados, ya que no hay combustión dentro de la vivienda.
La vida útil también influye en la rentabilidad. Una caldera de gas suele durar entre 10 y 15 años, mientras que un sistema de aerotermia bien instalado y mantenido puede alcanzar aproximadamente 20 años o más. Esto significa que, aunque la inversión inicial sea mayor, el sistema puede ofrecer ahorro durante más tiempo.
Confort integral: calefacción y refrigeración en uno
En términos de confort, la aerotermia destaca porque puede ofrecer calefacción, refrigeración y agua caliente sanitaria con un único sistema. Esto la convierte en una solución integral para todo el año. En invierno proporciona calefacción eficiente, y en verano puede refrescar la vivienda si se combina con suelo refrescante, fancoils u otros emisores compatibles.
La caldera de gas, por el contrario, normalmente solo cubre calefacción y agua caliente. Para refrigeración se necesita un sistema adicional, como aire acondicionado. Esto supone más equipos, más mantenimiento y más consumo energético global.
Compatibilidad con tu vivienda
La aerotermia funciona especialmente bien con suelo radiante, radiadores de baja temperatura o fancoils. Si una vivienda tiene radiadores antiguos de alta temperatura, puede ser necesario estudiar si son compatibles o si conviene sustituirlos. Por eso es fundamental realizar un estudio previo antes de instalar. No todas las viviendas necesitan la misma solución, y una instalación mal dimensionada puede reducir el ahorro esperado.
Ayudas vigentes en 2026: los tres tramos del IRPF, IBI, ICIO y CAEs
Conviene empezar por lo que ya no está: los fondos Next Generation destinados a aerotermia y rehabilitación (los programas 3 y 4 del IDAE) están agotados o cerrados. Si alguien te vende hoy una instalación «con subvención europea», pide que te enseñe la convocatoria. Lo que sí sigue vigente, y es compatible entre sí, es esto:
1. Deducción del IRPF por mejora energética — tres tramos excluyentes. A una misma obra se le aplica el tramo que le corresponda según el certificado energético; no se suman:
| Tramo | Qué exige | Tope real y plazo |
|---|---|---|
| 20 % | Reducir al menos un 7 % la demanda de calefacción o refrigeración de la vivienda | Base 5.000 €/año → hasta 1.000 €. Obras hasta el 31/12/2026 |
| 40 % | Reducir al menos un 30 % el consumo de energía primaria no renovable o alcanzar clase A o B en la vivienda | Base 7.500 €/año → hasta 3.000 €. Obras hasta el 31/12/2026 |
| 60 % | Que la obra califique como rehabilitación energética de la edificación (30 % de reducción de energía primaria no renovable o clase A/B acreditada para la edificación) | Base 5.000 €/año, acumulable hasta 15.000 € → hasta 9.000 €. Obras hasta el 31/12/2026 |
El matiz que casi nadie cuenta: los dos plazos no son el mismo. El tramo del 40 % —el que te corresponde si cambias la caldera en tu vivienda— vence el 31 de diciembre de 2026, y además el certificado energético posterior debe estar expedido antes del 1 de enero de 2027. El del 60 % llega hasta el 31/12/2026, pero la ley lo reserva a las obras de rehabilitación energética de un edificio de uso predominantemente residencial, acreditadas con el certificado del edificio: es el tramo de las comunidades de propietarios. Leer «hasta el 31/12/2026» y suponer que hay un año más de margen es el error más caro. Sujeta a requisitos · lo estudiamos y lo tramitamos contigo.
Requisito común a los tres tramos: certificado de eficiencia energética antes y después de la obra, emitido por técnico competente. El certificado posterior debe expedirse antes de que cierre el plazo del tramo, y la deducción se aplica en el ejercicio en que se emite. Por eso la fecha que manda no es el 31 de diciembre: es la fecha de firma que deja margen para ejecutar la obra y emitir el certificado. Para el tramo que caduca a finales de 2026, ese límite realista está en torno al 15 de diciembre de 2026.
2. Bonificación del IBI por instalar sistemas de aprovechamiento de energías renovables: la aplican muchos ayuntamientos y llega hasta el 50 % durante varios ejercicios, según la ordenanza de cada municipio. 3. Bonificación del ICIO (el impuesto de la licencia de obra), que en algunos municipios alcanza el 95 %. 4. Certificados de Ahorro Energético (CAEs), que monetizan el ahorro acreditado de la actuación. Son compatibles con la deducción del IRPF, cada una con sus propios requisitos.
Ninguna de estas ayudas está garantizada de antemano: dependen de tu municipio, de tu certificado energético y de tu declaración. Lo que sí hacemos es estudiarlas y tramitarlas contigo como parte del proyecto.
La regulación energética avanza hacia lo eléctrico
Europa avanza hacia edificios más eficientes y menos dependientes de combustibles fósiles. Esto no significa que tu caldera de gas deje de funcionar mañana ni que nadie vaya a obligarte a retirarla de un día para otro, pero sí marca la dirección: el apoyo público a la instalación de calderas fósiles autónomas ya se ha retirado y la salida progresiva de la combustión en los edificios está fijada en el horizonte de 2040.
Para un propietario esto tiene dos consecuencias prácticas. La primera es que las ayudas van hacia la electrificación: los tramos de deducción del IRPF premian precisamente reducir el consumo de energía primaria no renovable, algo que una caldera nueva de gas no consigue. La segunda es el valor de la vivienda: la certificación energética pesa cada año más en la venta y el alquiler, y saltar de una clase baja a una A o B con aerotermia (sola o combinada con fotovoltaica) es uno de los caminos más directos para conseguirlo.
Aerotermia + fotovoltaica: la combinación más rentable
Uno de los escenarios más interesantes es combinar aerotermia con placas solares fotovoltaicas. En ese caso, parte de la electricidad que consume la bomba de calor puede producirse directamente en la vivienda. Esto reduce todavía más la factura energética y aumenta la independencia frente a subidas de precio. Para muchas viviendas unifamiliares, la combinación de aerotermia y fotovoltaica es una de las opciones más rentables actualmente.
Al combinar aerotermia con fotovoltaica, puedes autoconsumir la energía que genera tu tejado para climatizar la vivienda — reduciendo la dependencia de la red eléctrica y del precio del gas.
¿Cuándo puede no compensar la aerotermia?
La aerotermia no siempre es la mejor opción en todos los casos. Si una vivienda tiene un consumo muy bajo, se usa solo algunos fines de semana o no dispone de espacio suficiente para la unidad exterior y el depósito, puede que la inversión tarde más en recuperarse. También es importante revisar el aislamiento. Una casa mal aislada perderá calor rápidamente, independientemente del sistema instalado.
Por eso, antes de decidir, conviene analizar el consumo actual, el coste anual del gas, el tipo de calefacción existente, la superficie de la vivienda, la zona climática y las ayudas disponibles. Con estos datos se puede calcular una estimación realista del ahorro y del tiempo de retorno.
Preguntas frecuentes: aerotermia frente a caldera de gas
¿Cuánto cuesta cambiar una caldera de gas por aerotermia en 2026?
Una instalación de aerotermia cuesta entre 6.000 € y 14.000 € según la potencia, la marca, el depósito de agua caliente y la adaptación de los emisores. Sobre ese importe pueden aplicarse la deducción del IRPF y la bonificación del IBI de tu municipio. El precio cerrado sale del estudio previo, que es gratuito y sin compromiso.
¿Cuánto se ahorra realmente frente al gas?
El ahorro en climatización y agua caliente llega hasta el 75 %. Un ejemplo de los que vemos: una vivienda de 150 m² que pagaba 2.400 € al año con gas baja a menos de 700 € al año con aerotermia. En una comparativa más conservadora, 2.200 € frente a 650 € son 1.550 € de ahorro anual. No lo garantizamos por contrato: es una estimación documentada que se concreta en el estudio de tu vivienda.
¿En cuánto tiempo se amortiza?
Entre cinco y ocho años en la mayoría de casos, y menos si se aprovechan la deducción del IRPF, la bonificación del IBI o si la vivienda tiene fotovoltaica. Como la vida útil del equipo supera los 20 años, el sistema pasa más de una década generando ahorro neto.
¿Puedo aprovechar los radiadores que ya tengo?
En muchos casos sí, sobre todo si son de hierro fundido o de aluminio con buena superficie, porque la aerotermia trabaja bien a baja temperatura (40–50 °C). Si los radiadores son pequeños o de alta temperatura, el estudio calcula estancia por estancia si conviene sustituir alguno o añadir fancoils. Con suelo radiante el encaje es óptimo.
¿Qué ayudas hay en 2026 y cuánto puedo deducir?
Los fondos Next Generation para estas actuaciones están agotados o cerrados. Sigue vigente la deducción del IRPF en tres tramos excluyentes: 20 % (hasta 1.000 €), 40 % (hasta 3.000 €, para obras certificadas hasta el 31/12/2026) y 60 % de rehabilitación energética (hasta 9.000 €, con plazo hasta el 31/12/2026 y aplicable también a viviendas unifamiliares). Se suman las bonificaciones municipales del IBI (hasta el 50 %) y del ICIO, además de los CAEs. Todas están sujetas a requisitos: te decimos qué tramo te toca cuando tenemos el certificado energético.
¿Cuánto dura la instalación?
Normalmente 1 o 2 días, planificados para que la vivienda no pase más de una jornada sin agua caliente. La caldera antigua se desmonta y se retira como parte de la obra.
¿La aerotermia funciona con frío intenso?
Sí. Los equipos actuales de Daikin o Mitsubishi Electric mantienen el rendimiento con temperaturas bajo cero, habituales en el interior peninsular. En los días más fríos el rendimiento baja, pero sigue entregando varios kWh de calor por cada kWh eléctrico consumido: algo que ninguna caldera de combustión puede igualar.
¿Me conviene instalar también placas solares?
Si la vivienda es unifamiliar y tiene cubierta aprovechable, la combinación aerotermia + fotovoltaica es de las más rentables: parte de la electricidad que consume la bomba de calor la produce tu propio tejado. Se puede hacer por fases, y en el estudio te decimos si compensa hacerlo a la vez o más adelante.
Conclusión: ¿cuál compensa más?
La caldera de gas sigue siendo una solución conocida y con menor inversión inicial, pero su dependencia de combustibles fósiles, sus costes variables y su menor eficiencia la hacen menos competitiva a largo plazo. La aerotermia, aunque requiere una inversión mayor, ofrece más eficiencia, menor consumo, mayor confort y mejor adaptación al futuro energético.
Para una vivienda habitual con consumo medio o alto, especialmente si se busca reducir la factura energética durante los próximos años, la aerotermia suele ser la opción más rentable en 2026. La decisión no debería basarse solo en el precio de instalación, sino en el coste total durante toda la vida útil del sistema. Cuando se tienen en cuenta consumo, mantenimiento, ayudas, confort y valor de la vivienda, la aerotermia se consolida como una inversión sólida.
Hay además un factor de calendario que conviene tener presente este año: el tramo del 40 % de la deducción del IRPF caduca para obras certificadas después del 31 de diciembre de 2026 (el del 60 %, para obras de rehabilitación energética, vence en la misma fecha). Entre estudio, obra y certificados hacen falta semanas de margen, así que si el cambio está en tus planes para este año, la fecha realista de decisión es el otoño, no diciembre.
Si estás pensando en renovar tu sistema de calefacción, lo más recomendable es solicitar un estudio personalizado. Cada vivienda es diferente, y solo con un análisis real de consumo, superficie, aislamiento, emisores y ayudas disponibles se puede saber cuánto puedes ahorrar. Somos empresa instaladora habilitada RITE e instaladores certificados Daikin y Mitsubishi Electric, con técnicos propios: no subcontratamos. Y si al hacer números vemos que no te compensa, te lo diremos: las 4,9 estrellas con 38 reseñas verificadas de nuestro perfil de Google salen justamente de ahí.
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